05/03/2026 El Pañuelo Solidario de Vall d’Hebron llega a su 7a edición después de recaudar más de 425.000 € para la investigación en cánceres de la mujer Mocador Solidari Mocador Solidari Begoña Benito <> 05/03/2026 Más de 42.000 personas han formado parte de esta cadena solidaria que, a través de la compra del pañuelo, financia dos líneas de investigación en cáncer de la mujer para jóvenes investigadoras del VHIR y el VHIO. El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres: 38.318 pacientes recibirán un diagnóstico en 2026, según datos de la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica). Otros, como el cáncer de endometrio, tienen una prevalencia más baja y opciones terapéuticas todavía limitadas. Este año, 7.759 mujeres padecerán cáncer de cuerpo uterino, 2.760 mujeres cáncer de cérvix y 3.767 de ovario. En el cáncer de la mujer queda mucho camino por recorrer: la investigación avanza día a día en la búsqueda de nuevos tratamientos, pero también es fundamental invertir en mejorar el acompañamiento y el apoyo psicológico a las pacientes durante el proceso oncológico. Desde 2017, el Pañuelo Solidario contribuye a impulsar la investigación en los cánceres específicos de la mujer. Se trata de una iniciativa de Vall d’Hebron de la mano de Natura, con Judit Mascó como embajadora y Clàudia Valsells, la artista que ha diseñado cada uno de los siete modelos de pañuelo solidario.En esta nueva edición, el pañuelo se transforma y se reinventa con una clara vocación veraniega, frente a las tonalidades otoñales de años anteriores. Crece en dimensiones y también en posibilidades, convirtiéndose en una pieza versátil que puede llevarse con la misma elegancia al cuello, dejándolo caer con ligereza sobre los hombros a modo de fular, o bien anudado a la cintura como un pareo informal que acompaña el movimiento del cuerpo junto al mar o en la piscina. El tejido, ligero y suave, resulta ideal para la brisa de las tardes mediterráneas. La paleta cromática da un paso adelante con un amarillo radiante y solar, matizado con delicadas pinceladas de colores pastel, azules acuosos y verdes tiernos que aportan frescura y equilibrio. El conjunto no solo ilumina cualquier estilismo, sino que también realza el bronceado con una sutil elegancia, convirtiendo el Pañuelo Solidario en un detalle imprescindible para las vacaciones.Más de 42.000 personas se han unido hasta ahora a la cadena de solidaridad contra los cánceres específicos de la mujer comprando el pañuelo para llevarlo ellas mismas o regalarlo a sus seres queridos. “Cada pañuelo se convierte en investigación real, porque todos los beneficios se destinan a conceder dos becas a jóvenes investigadoras que vuelcan sus esfuerzos y conocimiento en mejorar la supervivencia y la calidad de vida de las pacientes. No sería posible sin las personas que a lo largo de todos estos años han hecho crecer esta cadena solidaria”, expone Sira Franquero, jefa de Mecenazgo, Alianzas Estratégicas y RSC de Vall d’Hebron.Valeria Tubita, del Grupo de Investigación Biomédica en Ginecología del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), investiga nuevos tratamientos para el cáncer de endometrio con sobreexpresión del receptor HER2, asociado a peor pronóstico, gracias a la beca del Pañuelo Solidario. Con muestras tumorales de pacientes se crean modelos in vitro (organoides) para entender las características de cada tumor, probar terapias y determinar el tratamiento más adecuado para cada paciente. Alejandra Cano, la psicooncóloga del Grupo de Cáncer de Mama del VHIO becada con el Pañuelo Solidario, estudia el impacto emocional y cognitivo del cáncer de mama en las pacientes y ofrece acompañamiento psicológico individual a las mujeres en el momento del diagnóstico, durante el tratamiento y después, en grupo, una vez se recuperan y deben retomar su vida anterior.“En Natura estamos orgullosos de colaborar desde 2017 con el pañuelo solidario, un producto 100 % solidario con el que no obtenemos ningún beneficio económico. Cada compra contribuye directamente a impulsar la investigación contra el cáncer de la mujer, porque quienes realmente ganan son todas las personas que, gracias a la ciencia y al trabajo de los investigadores, podrán curarse”, expone Sergio Durany, CEO y fundador de Natura. La cadena solidaria nace también de una amistad femenina, la que mantienen Judit Mascó y Clàudia Valsells, que en cada edición se reúnen con el equipo de Natura y Vall d’Hebron para renovar el diseño del pañuelo y ampliar la cadena de solidaridad con nuevas propuestas actualizadas y atractivas.Frutos de las dos líneas de investigaciónDespués de siete ediciones, las líneas de investigación que se financian gracias al Pañuelo Solidario empiezan a dar sus frutos. “Hemos generado un biobanco de organoides con un gran potencial en medicina de precisión, ya que reproducen el tejido del tumor de la paciente, y hemos iniciado los primeros ensayos de tratamiento de tumores de endometrio”, explica Valeria Tubita. El proyecto se basa en resultados preclínicos previos muy prometedores obtenidos por el grupo investigador del VHIR, que mostraron una respuesta tumoral completa y sostenida en un porcentaje elevado de modelos tratados con la combinación SYD985-niraparib. La validación de estos resultados en organoides derivados de pacientes permitirá reforzar su relevancia traslacional, reducir el uso de modelos animales y avanzar hacia una oncología más precisa.La psicooncóloga Alejandra Cano ha organizado una veintena de grupos de terapia a lo largo de estos seis años para supervivientes tras el tratamiento activo, en cada uno de los cuales han participado una decena de pacientes con cáncer de mama que han recibido terapia durante seis meses. “En el VHIO invertimos la beca del Pañuelo Solidario en acompañamiento psicoemocional para las pacientes oncológicas, un aspecto que a menudo pasa a un segundo plano y que resulta muy necesario para mejorar la adherencia al tratamiento, su bienestar y su vuelta a la cotidianidad una vez superada la enfermedad”, expone la Dra. Esther Zamora, oncóloga médica de la Unidad de Mama del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigadora del Grupo de Cáncer de Mama del VHIO. Los grupos de terapia, que se desarrollan en formato en línea, presentan unos indicadores excepcionales de asistencia y satisfacción de las participantes.La red de mujeres, en este caso las pacientes que se conocen en estos grupos de terapia, se extiende más allá de la intervención. “Mi último grupo de pacientes, una vez finalizados los tres meses de terapia, concretaron un encuentro entre ellas para conocerse en persona y dar continuidad al trabajo personal desarrollado durante la intervención. Es habitual que se generen relaciones interpersonales muy significativas para ellas. El hecho de que mantengan contacto y comunicación es un punto de apoyo muy importante en el futuro”, explica Alejandra Cano. En la actualidad, la investigadora participa en un estudio multicéntrico para testar una herramienta en línea que permita mitigar el deterioro cognitivo que puede acompañar al tratamiento oncológico. “Un punto de inflexión muy importante que detectamos en las pacientes oncológicas es el momento de volver al trabajo. No ha pasado tanto tiempo desde que recibían tratamiento activo y muchas notan que aún arrastran secuelas; desarrollamos herramientas de este tipo para medir aspectos psicoemocionales adversos y ayudar a paliarlos”, añade Alejandra Cano. El Pañuelo Solidario impulsa la investigación y hace sentir a las pacientes que no están solas en la lucha contra el cáncer. Un simple gesto ayuda a hacer crecer la cadena solidaria. Twitter LinkedIn Facebook Whatsapp