13/07/2026 El Servicio de Inmunología de Vall d'Hebron cumple quince años convertido en una pieza clave de la medicina de precisión <> 13/07/2026 El servicio se consolida como apoyo diagnóstico en las inmunodeficiencias, las enfermedades autoinmunes y otras enfermedades inmunomediadas, los trasplantes y el cáncer, y afronta nuevos retos como el soporte a la inmunoterapia Cuando un paciente sufre infecciones de repetición, desarrolla un lupus, recibe un trasplante o inicia una inmunoterapia contra un cáncer, hay un equipo que rara vez ocupa el primer plano, pero que a menudo resulta imprescindible. Es el Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Vall d'Hebron, una especialidad poco conocida por el gran público pese a estar cada vez más presente en la medicina actual. Este año cumple quince años desde que dejó de trabajar de forma dispersa en distintos laboratorios y unidades del centro para constituirse como un único servicio integrado de forma transversal, capaz de dar respuesta a prácticamente todas las especialidades del hospital.El aniversario coincide con un relevo al frente del servicio. El Dr. Manuel Hernández, que se jubila este mes tras haberlo dirigido durante la última década, cede el testigo a la Dra. Mònica Martínez-Gallo, también miembro del equipo fundador. Ambos, junto con el Dr. Ricardo Pujol, impulsaron en 2011 un proyecto que iba mucho más allá de un cambio organizativo: convertir la inmunología en una herramienta compartida para todo el hospital. "La medicina ha cambiado mucho. Hemos derribado barreras entre especialidades y hoy la colaboración es imprescindible para entender por qué enferman las personas y encontrar la mejor respuesta para cada una de ellas", resume el Dr. Manuel Hernández.Cuando se creó en 2011, el servicio heredó el conocimiento y la forma de trabajar coordinada de dos inmunólogas pioneras en su época: la Dra. Teresa Español y la Dra. María José Rodrigo. Quince años después, el equipo ha crecido, sobre todo en funciones. Ha puesto en marcha consultas clínicas propias, como la de inmunología reproductiva, dirigida por la Dra. Romina Dieli Crimi, que trabaja junto al equipo de Reproducción Asistida en casos de abortos de repetición y fallos de implantación, y la consulta de diagnóstico y seguimiento de las inmunodeficiencias primarias, liderada por la Dra. Blanca Urban. Además, ha obtenido la acreditación para formar residentes y, junto con el grupo de Inmunología Traslacional del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR), convierte en investigación muchas de las preguntas que nacen en la práctica clínica.Esta evolución es especialmente visible en el ámbito de las terapias avanzadas. Los especialistas del servicio participan en el desarrollo y seguimiento de las terapias CAR-T, un tratamiento que modifica los linfocitos del propio paciente para que destruyan células enfermas. Esta estrategia ha transformado el abordaje de algunos tumores hematológicos y actualmente también se está explorando en enfermedades autoinmunes.En esta línea, el servicio ha impulsado, junto con los Laboratorios Clínicos, un consenso multidisciplinar para la monitorización de la inmunoterapia, compartido con los servicios de Reumatología, Nefrología, Oncología, Hematología y Neurología. El protocolo abarca desde los fármacos biológicos hasta la terapia celular e incluye el cribado previo, el seguimiento del tratamiento, la evaluación de la inmunocompetencia del paciente y la detección precoz de efectos adversos, como las infecciones, el síndrome de liberación de citocinas o la neurotoxicidad asociada a las CAR-T.Detectar cuándo fallan las defensasUna de las principales líneas de trabajo del servicio es el diagnóstico de las inmunodeficiencias, trastornos en los que el sistema inmunitario no protege adecuadamente al organismo. Las inmunodeficiencias primarias, cada vez más conocidas como errores innatos de la inmunidad, tienen origen genético. Suelen manifestarse desde la infancia mediante infecciones recurrentes o graves y pueden asociarse a autoinmunidad, inflamación o un mayor riesgo de desarrollar tumores. Actualmente se conocen más de 500 defectos genéticos diferentes, lo que explica que muchas de estas enfermedades, individualmente muy poco frecuentes, continúen diagnosticándose con años de retraso.Las inmunodeficiencias secundarias, adquiridas y mucho más frecuentes, pueden ser consecuencia de determinados cánceres, especialmente hematológicos, de tratamientos inmunosupresores o de quimioterapia, de los trasplantes o de algunas infecciones. En ambos casos, el laboratorio de Inmunología desempeña un papel fundamental para confirmar el diagnóstico, valorar la gravedad de la enfermedad y orientar tanto el tratamiento como el seguimiento de los pacientes.Mucho más que un tubo de sangreEl Servicio de Inmunología es tan transversal porque el sistema inmunitario está presente en todo el organismo. Su función va mucho más allá de la defensa frente a virus y bacterias: detecta tumores, regula la inflamación, interviene en los trasplantes y, cuando se desregula, puede atacar al propio organismo, como ocurre en enfermedades como el lupus, la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple, además de participar en muchas reacciones alérgicas. Está formado por una enorme diversidad de células y mecanismos, lo que hace especialmente compleja la tarea de comprender e interpretar qué ocurre cuando alguno de ellos falla. Desentrañar estos procesos constituye hoy uno de los grandes retos de la medicina y de la inmunología.En Vall d'Hebron, esta visión transversal se traduce en una forma singular de trabajar. Los inmunólogos están integrados en las distintas áreas de conocimiento del hospital, participan en una quincena de comités multidisciplinares y colaboran estrechamente con servicios como Hematología, Oncología, Neurología, Neumología, Nefrología, Dermatología, Pediatría o los programas de trasplante. Cada resultado analítico se interpreta siempre dentro del contexto clínico del paciente."Lo que diferencia a Vall d'Hebron es que aquí no recibimos un tubo de sangre o una muestra. Recibimos las muestras y la historia de una persona con nombre y apellidos. Analizamos los datos, revisamos la historia clínica, integramos toda la información, solicitamos pruebas complementarias cuando es necesario y ayudamos a los equipos asistenciales a llegar al diagnóstico y ajustar los tratamientos", explica el Dr. Manuel Hernández.Retos de futuroLos desafíos pendientes no son menores. En el ámbito de las inmunodeficiencias primarias, uno de los principales objetivos es acortar el tiempo hasta el diagnóstico y ampliar el acceso a las técnicas genómicas que permiten identificar su causa exacta, todavía no disponibles para todos los pacientes. Además, en un sistema inmunitario tan complejo, integrar e interpretar el creciente volumen de datos clínicos, analíticos y genéticos sigue siendo uno de los grandes retos de la especialidad.El futuro pasa ahora por profundizar en la medicina personalizada aplicada a la inmunoterapia: identificar biomarcadores que permitan predecir qué pacientes responderán a cada tratamiento; monitorizar tanto el fármaco como la inmunocompetencia del paciente; anticipar los efectos adversos, desde las infecciones hasta el síndrome de liberación de citocinas o la neurotoxicidad asociada a las CAR-T, e integrar toda esta información con la ayuda de la inteligencia artificial.Alcanzar estos objetivos exige dimensionar los recursos del Servicio de Inmunología de acuerdo con las necesidades reales del centro. Quince años después de su creación, el Servicio de Inmunología de Vall d'Hebron ha dejado de ser un laboratorio de apoyo para convertirse en una pieza central de la medicina de precisión. "Lo que diferencia a Vall d'Hebron es que aquí no recibimos un tubo de sangre o una muestra, recibimos las muestras y la historia de una persona con nombre y apellidos" Twitter LinkedIn Facebook Whatsapp