04/11/2026 El seguimiento de los niveles de neurofilamento puede ayudar a detectar actividad de la esclerosis múltiple que no se ve con las pruebas convencionales Dra. Georgina Arrambide 04/11/2026 Un estudio realizado en el Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) muestra que la falta de reducción del neurofilamento ligero durante el primer año de tratamiento se asocia con un mayor riesgo de actividad de la enfermedad posteriormente. Un estudio del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) ha analizado el valor del neurofilamento ligero (NfL), un biomarcador de daño neuroaxonal que se puede medir en la sangre, para mejorar el seguimiento de las personas con esclerosis múltiple. Los resultados muestran que las personas en las que los niveles de NfL no disminuyen durante el primer año después de iniciar un tratamiento tienen un mayor riesgo de presentar actividad de la enfermedad durante el segundo año. Esta asociación se mantiene independientemente de los indicadores clínicos y radiológicos que se utilizan habitualmente para monitorizar la respuesta al tratamiento.El trabajo, publicado en la revista Neurology, sugiere que el seguimiento de la evolución del NfL puede aportar información complementaria a las herramientas de monitorización habituales, como la evaluación clínica y la resonancia magnética. En particular, puede ayudar a identificar actividad biológica de la enfermedad en personas que aparentemente se mantienen estables.El neurofilamento ligero como marcador de la actividad de la esclerosis múltipleEl neurofilamento ligero es una proteína estructural que se libera a la sangre cuando se produce daño en las neuronas. En la esclerosis múltiple, sus niveles aumentan durante episodios de inflamación y tienden a disminuir cuando el tratamiento modificador de la enfermedad es efectivo. Los niveles persistentemente elevados también se han relacionado con una mayor actividad futura de la enfermedad y con la acumulación de discapacidad.Para interpretar estos niveles de manera más precisa, el estudio utiliza una puntuación estandarizada o z-score, que tiene en cuenta factores como la edad y el índice de masa corporal. Esto permite comparar los niveles de NfL con los esperables en personas sanas de características similares y, sobre todo, seguir su evolución a lo largo del tiempo en una misma persona.La falta de reducción del NfL se asocia con una mayor actividad de la enfermedadEl estudio ha analizado a personas con esclerosis múltiple remitente, tratadas con diferentes tipos de terapias modificadoras de la enfermedad. Los investigadores estudiaron el cambio en el z-score del NfL durante el primer año de tratamiento y su relación con la actividad de la enfermedad durante el segundo año.Los resultados muestran que las personas en las que los niveles de NfL no se redujeron después de un año de tratamiento presentaban aproximadamente tres veces más probabilidades de presentar actividad de la enfermedad posteriormente. Esta asociación fue aún más marcada entre las personas que no habían recibido tratamiento previamente.Uno de los resultados más relevantes se observó en las personas que, después del primer año, cumplían los criterios de NEDA-3, es decir, que no presentaban evidencia de nuevos brotes, progresión de la discapacidad ni actividad en la resonancia magnética. En este grupo, la falta de reducción del NfL también se asoció con un mayor riesgo de actividad de la enfermedad durante el segundo año.“El seguimiento del neurofilamento nos aporta una dimensión adicional a la información que obtenemos con la evaluación clínica y la resonancia magnética. En algunos pacientes que aparentemente se mantienen estables, una falta de reducción del NfL puede indicar que todavía existe actividad biológica de la enfermedad. Esto puede ayudarnos a identificar de manera más precoz a aquellos pacientes que requieren una monitorización más estrecha, integrando esta información con el resto de datos clínicos y radiológicos”, explica la Dra. Georgina Arrambide, neuróloga del Cemcat e investigadora principal del grupo de Neuroinmunología Clínica del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR).Una información complementaria a la resonancia y la evaluación clínicaLos investigadores también analizaron si el cambio en los niveles de NfL podía aportar información adicional a los sistemas de puntuación que ya se utilizan para valorar la respuesta al tratamiento, como las puntuaciones de Rio, Rio modificada y MAGNIMS.Los resultados indican que, incluso entre las personas con una puntuación de Rio favorable, aquellas en las que el NfL no disminuía continuaban presentando un mayor riesgo de actividad de la enfermedad. Por tanto, el seguimiento del NfL podría contribuir a refinar la identificación de personas con un riesgo más elevado, en lugar de sustituir las herramientas de seguimiento existentes.La resonancia magnética continúa siendo imprescindible para valorar estructuralmente la actividad de la esclerosis múltiple y no puede ser sustituida por un biomarcador sanguíneo. Sin embargo, los autores plantean que un aumento inesperado o una falta de reducción del NfL podría ayudar a identificar a aquellos pacientes en los que puede ser especialmente útil realizar una resonancia magnética adicional.Hacia un seguimiento más personalizado de la enfermedadA pesar de los resultados, los autores señalan algunas limitaciones. La capacidad del cambio en NfL para discriminar qué pacientes desarrollarán actividad posteriormente fue moderada, con un área bajo la curva de aproximadamente 0,63. Además, la asociación observada durante el segundo año no se mantuvo para predecir la actividad durante el tercer año, lo que refuerza la necesidad de realizar mediciones repetidas a lo largo del tiempo.Por este motivo, el NfL no se plantea como un marcador que pueda utilizarse de manera aislada para tomar decisiones terapéuticas, sino como una herramienta complementaria a la información clínica y radiológica. El seguimiento longitudinal de sus niveles podría contribuir a avanzar hacia una monitorización más personalizada de la esclerosis múltiple, especialmente en personas que aparentemente se encuentran estables, pero pueden mantener actividad biológica de la enfermedad. Twitter LinkedIn Facebook Whatsapp